• El sitio arqueológico de San Antonio Nogalar se encuentra aproximadamente a 110 km al noroeste de Tampico, en el municipio de Gonzalez, en Tamaulipas. Fue descubierto por Joaquín Meade en 1950; este historiador consideró que se trataba de la legendaria Tamaholipa, de la cual habla el misionero franciscano fray Andrés de Olmos en el siglo XVI. Meade tuvo el mérito de haber señalado el nombre del sitio que dio origen al estado de Tamaulipas. En los años de 1953-1954, Richard Mc Neish hace una serie de sondeos y recolección en la superficie; según estos estudios, la época de ocupación del sitio fue en la fase Laguna, situada en el preclásico final, es decir, en los últimos siglos antes de Cristo. En 1964 se descubre un cementerio indígena. En 1967 se realiza una visita de la misión francesa y se percatan de la importancia del sitio. Las excavaciones se llevan a cabo entre abril y mayo de 1968. La segunda etapa de excavaciones tuvo lugar en abril de 1969. El grupo que hace las primeras excavaciones estaba formado por Guy Stresser-Péan, Claude Stresser-Péan, Victor Lagarde (fotógrafo) y Cornelis Grootenboer (topógrafo y diseñador). La investigación se extendió a los sitios de Los Laureles y El Ojital, así como a los abrigos del Risco de las Cenizas y al Risco de Los Monos, donde se encontraron pinturas rupestres. El libro da cuenta de una exhaustiva investigación que no se detiene en lo arqueológico, sino que se extiende a lo histórico, botánico, zootécnico, lo mismo que al estudio de las osamentas encontradas en el lugar. El tema sigue siendo de actualidad dada la importancia del sitio arqueológico y el completo repaso histórico de los grupos que habitaron la región.

  • En 1961 se fundó la Misión Arqueológica y Etnológica Francesa en México y tocó, precisamente, a Guy Stresser-Péan ser su primer director. Y es en Tamtok -igualmente- zona arqueológica enclavada al noreste de San Luis Potosí, donde dan inicio las exploraciones arqueológicas amparadas por esta Institución, y bajo el mando, también, del Dr. Guy Stresser-Péan, quien con estas excavaciones se iniciaba como Arqueólogo de Campo. Por supuesto, tendría que ser en la Huasteca donde este investigador penetrara en la búsqueda del conocimiento sobre el pasado prehispánico. El interés por la Huasteca para Guy Stresser-Péan había nacido desde su primera estancia en México -de hecho desde la realización de sus estudios y formación profesional en París- en la década de los años treinta. De esta forma sabemos que desde el inicio de 1937 Stresser-Péan estuvo presente ya en la región huasteca de San Luis Potosí, y fue en ese mismo año en que el mencionado estudioso de nuestro pasado aprendió la lengua huasteca.Aún cuando fue en Tamtok donde Guy Stresser-Péan y colaboradores iniciaron las excavaciones arqueológicas bajo el patrocinio de la Misión Arqueológica y Etnológica Francesa en México, sin embargo la publicación de los resultados de estas exploraciones habrían de esperar -por múltiples razones- por un buen tiempo antes de ver la luz pública. Sale ahora este libro. Tamtok, sitio arqueológico huasteco su historia, sus edificios, para beneplácito de los interesados en la Huasteca y en general de los ávidos del conocimiento sobre nuestro pasado prehispánico, y por supuesto, es Guy Stresser-Péan, con la coautoría de Claude G. Stresser-Péan y la participación de Alain Ichon, quienes nos entregan esta obra tan cuidadosamente realizada y rigurosamente ilustrada, además de la gran información que en ella se vierte.

  • En un terreno plano de la ribera del río Tamuín, en el noreste del estado de San Luis Potosí, se localiza la zona arqueológica de Tamtok, legado inmemorial de la cultura huasteca y sitio de primerisíma importancia entre los monumentos prehispánicos de nuestro país. 2Día a día se tiene mayor conciencia sobre la gran relevancia del patrimonio cultural para una nación y la responsabilidad de su cuidado, sobre todo por su valor fundador, el cual constituye la sustancia para una constante reflexión sobre nuestro pasado y devenir. Además, porque esa herencia histórica es especialmente vulnerable al deterioro, por causas naturales por los efectos del desarrollo económico y social. 3En los últimos años, con base en la experiencia, se ha constatado que proteger el patrimonio cultural significa garantizar su conservación, mejor conocimiento y divulgación. Para responder a ello ha sido necesario abrir nuevas posibilidades, en particular aquellas que extiendan sólidas relaciones de colaboración entre los sectores público y privado y la sociedad civil.

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